Fuí un adicto a las drogas desde los 11 años, la droga me controlaba a tal punto que no había cosa que no hiciera para conseguir una dosis. Mi adicción llegó al punto que me encontraba haciendo cosas que no quería hacer, pero no fué suficiente porque continuaba drogándome. Dejé mi país pensando que eso ayudaría pero no me daba cuenta cuan enfermo estaba y seguí envenenandome con drogas. Viví por las drogas. Esto sucedió durante veintidós años y me hundía cada vez más.

Un día el Alcalde de la ciudad donde vivía me preguntó si podía tocar mi violín para el Papa y me sentí honrado. Pensé que si ese hombre tocaba mi cabeza estaría curado. Empecé a preparme para el encuentro estudiando cuidadosamente lo que diría y lo que tocaría. Me hice promesas de que al siguiente día pararía de usar drogas pero no fui capaz de hacerlo.

Llegó la noche previa a mi encuentro con el Papa entonces fuí a un bar por un trago para celebrar el encuentro más importante de mi vida. Un trago tras otro y cuando llegó la hora de mi cita estaba más borracho y drogado como nadie se imagina.

Dije "A la M... el Papa. Que buen momento estoy pasando y no necesito tocar para el Papa o conocerle". Continue por cinco dias hasta que no pude resistir más y me fui a dormir.

Después de cinco días de rumba, cuando desperté, el Papa ya se había ido, había perdido mi cita y sentí mi peor resaca. Me levanté y me miré en el espejo y lo que ví me llenó de tristeza. Hasta una rata sucia era mejor que yo. Mi rostro parecía de muerto, mis ojos detrás de mi cabeza pero lo peor era ver mi alma. Estaba interiomente destruído. Esa fue la última vez que usé alcohol o drogas. Me rehabilité y me creia un ser malo pero cuando ví que no era una mala persona sino una persona enferma sentí que revivia por primera vez en muchos años.

Fue muy difícil al principio, me decía a mi mismo "por los próximos cinco minutos no me drogaré o emborracharé". Muy pronto los minutos se volvían horas y las horas se convertían en días y un día fui libre.

Cerca de 18 años han pasado desde el primer dia y desde entonces no me he detenido en mi lucha contra las drogas. Hice un compromiso con la sociedad para ayudar a otros que sufren lo que yo sufrí y ayudar a sus familias también. Me he convertido en un instrumento de Dios y através de él he ayudado a cientos de personas que como yo que fueron victimas del narcoterrorismo. Sé que Dios está usandome para este propósito y nada me da más placer que ayudar a alquien a salir del infierno de la drogadicción.

Esa es la mejor manera de pagar mi deuda con la sociedad.

















 


www.alfredodelafe.com - Official web site
copyright 2006 - Developed by Visual Art Studio